Historia de la Copla



Miguel de Molina

Siempre hablamos de términos como Copla, Tonadilla, Canción Española o  Canción Andaluza, nos estamos refiriendo a un tipo de música que se ha cantado en toda España durante mucho tiempo y que casi siempre es una historia completa contada en tres o cuatro minutos, con su planteamiento, nudo y desenlace, y la mayoría de las veces amores duros, trágicos o prohibidos.  En estos momentos es un tipo de música que componen e interpretan casi todos los cantante y que escuchamos todos, sin ningún tipo de prejuicios, aunque seamos los más modernos del pueblo, y tengamos la ideología que tengamos. Claro que eso no ha ocurrido siempre y así no hace mucho que lo de escuchar una Copla era poco menos que algo clandestino y se corría el riesgo de ser insultado por caduco, trasnochado, antiguo, cateto, cuando no se identificaba con un régimen que no tenía nada que ver con la copla, aunque hubiese intentado adueñarse de ella y de sus interprete, y que incluso se dedicó a censurar algunas de ellas. Esta misma forma de pensar se llevaba a los intérpretes y lo de utilizar el término folclórico de forma despectiva, como un insulto, era lo más normal del mundo. Incluso en algún momento se ha hablado del machismo de las letras de algunas coplas, sin pensar que no sólo era la copla, sino que mayoría de las canciones de una época pasada están plagadas de letras machistas. Simplemente eran otros tiempos y creo que no debemos oírlas con la mentalidad de ahora, porque de hacerlo así habremos perdido la mayoría de nuestras canciones y coplas, muchas películas y hasta algunos libros.
Estrellita Castro
¿Cuando nace la Copla?            
La tonadilla, a la que podemos considerar como la antecesora de la Copla, aunque por algunas personas se continúe llamándola con los dos términos, surge en España en el siglo XVIII como reacción al predominio que existía en ese momento de la moda francesa en el teatro y la italiana en la música. Este tipo de copla se interpretaba en los salones y fiestas privadas, llamándose a las cantantes tonadilleras. Gozaban estas artistas de gran fama, dando lugar en muchos casos a leyendas y canciones. La copla como tal nace en los primeros años del siglo XX, con el esplendor del cuplé y como continuación de la toná o tonadilla que era una canción corta, alegre, ligera e interpretada con guitarra que se cantaba en algunos teatros en los entreactos. La mezcla de los espectáculos teatrales de los años 20 y la música da lugar al nacimiento de la copla.
Figuras destacadas por escribir tonadillas son Blas de Leserna, Pablo Esteve o Rosales, y como intérprete tal vez la más destacada sea La Fornarina.
Otro caso también muy conocido y muy curioso es el de María Antonia Vallejo Fernández, "La Caramba", de la que Rafael de León en su copla "La Caramba" escribe:
Concha Piquer
Lo cierto es que María Antonia

renegó de los madriles

y cambió el traje de maja

por unas tocas monjiles...
Los cafés cantantes y cabarets eran lugares donde se podía escuchar a los maestros del flamenco, a cupletistas de voces atipladas y a las bailaoras de nombres sonoros como la Malena y la Macarrona. El café concierto Novedades, el Tronío y el Kurssal, son protagonistas de algunas coplas:
Bailaba la Macarrona

en el Kurssal de Sevilla,

cuando lo hacía por tangos

corría la manzanilla...
Tal vez la más internacional de nuestras cupletistas, tonadilleras, Raquel Meller cantaría por el mundo "La Violetera", "El Relicario" o "Flor de té" convirtiendo en devotos a casi todos los intelectuales de la época: Manuel Machado, Mariano Benlliure, Joaquín Sorolla, Rusiñol, Pemán, Marquina, González-Ruano, Eugenio D'ors, Aldous Huxley, Charlot o Rodolfo Valentino.
Pisa morena,

pisa con garbo,

que un relicario,

que un relicario te voy a hacer...
Otras dos mujeres aparecen en la escena: Imperio Argentina y Doña Concha Piquer, ésta última de la mano de Quintero, León y Quiroga, con éxitos como "Ojos Verdes", "La Parrala", "A la lima y al limón", "No te mires en el río" o "Tatuaje", convirtiéndola en la indiscutible señora de la copla.
Mira mi brazo tatuado

con este nombre de mujer,

es el recuerdo del pasado

que nunca más ha de volver...
Vino la guerra y, como toda guerra civil, partió la familia de la copla en dos: Miguel de Molina y Antoñita Colomé cantaban en el frente "rojo" y Concha Piquer y Celia Gámez lo hacían en el de los nacionales.
.. .Mas de pronto se escuchó

un gramófono sonar:

callad todos, dije yo

y un pasodoble se oyó

que nos hizo suspirar..,
Imperio Argentina
Pasan los años de la guerra civil, convirtiendo las "mancebías" en "quicios de mi puerta un día", sin embargo las coplas continuaban teniendo letras ambiguas y heterodoxas de "otras", de amor prohibido, "oscuras clavellinas que van de esquina en esquina", o “salvaoras que pierden pa to la vía al que de ti se enamora”.
Apoya en el quicio de la mancebía,

miraba entenderse la noche de mayo.

Pasaban los hombres y yo sonreía,

hasta que a mi puerta paraste el caballo...
Un mundo dónde se amaba, se odiaba, se reía, se soñaba o se lloraba con Lola, Estrellita, Juana, Mari Fe, Miguel, Antonio, Juanito...
Un mundo de coplas con sabor a madres cantando delante de un lebrillo y a pastillas de jabón verde.
Un mundo de coplas que parece que en los últimos años recupera su protagonismo, al olvidar que no representa un régimen, sino una época.
Unos decían que sí,

otros decían que no

y para más que decir

la Parrala así cantó:

que sí, que sí, que sí

que a la Parrala

le gusta el vino...
¿Cuál podemos considerar la primera copla?
Quizás el cuplé El Relicario, del maestro Padilla, que tiene ya todos los ingredientes para una copla, ya que tiene un argumento, con una historia desarrollada, que cuenta con planteamiento, nudo y desenlace, aunque otros prefieren referirse a Estrellita Castro y a su popular Mi jaca, como el momento del nacimiento de lo que se ha dado en llamar la copla.
El trío de la Copla
Los espectáculos de coplas solían estar firmadas por un trío de autores: el letrista, el compositor y el autor del libreto del espectáculo. Los tres que han quedado como máximos autores de la copla son Rafael de León, Manuel López Quiroga y Antonio Quintero este es el famoso trío Quintero, León y Quiroga, los que podemos considerar máximos autores de la copla.