Es el año 1881 cuando nace en el sevillano barrio de Triana la tonadillera española Amalia Molina, que comenzó su vida artística desde que era muy jovencita, estando ya consagrada estrella en Madrid cuando contaba sólo 16 años, que además era una artista completa que lo mismo cantaba que bailaba o tocaba maravillosamente los palillos.
Aunque el éxito le llegó muy pronto y llegó a lo más alto, nunca estuvo cerca del divismo, sin desmentir jamás su origen humilde y sin llegar a perder el cerrado acento andaluz que conservó hasta su muerte, sin utilizar ni escándalos para llegar al éxito, vistiendo de forma recatada y cantando sólo sus propias creaciones, llegando a exigir a las compañías discográficas poder cantarlas.
Realizó innumerables viajes por Hispanoamérica, destacando sus actuaciones en Broadway donde estuvo durante ocho años consecutivos. A petición del autor, estrenó en Paris la ópera Gollescas del maestro Enrique Granados y los hermanos Álvarez Quintero se inspiraron en ella para la realización de la obra Mariquilla Terremoto.
Pero a pesar de ser una de las más importantes pronto llegó también el olvido, tal vez por el auge que tuvo el cine y el cambio de los gustos musicales de la época, que hicieron que los últimos 15 años de su vida los pasase cantando en teatros de mala muerte y barracas de feria, porque ella solía decir “Trabajaré mientras pueda ponerme en pie sobre un escenario”.
En la primera época de su vida gano muchísimo dinero pero no supo ahorrarlo e incluso lo perdió en algunos negocios que estuvieron mal gestionados.
Los últimos años de su vida los pasó en Barcelona donde permaneció actuando hasta poco antes de su enfermedad, y donde se le tributó un gran homenaje.
Amalia Molina falleció en Barcelona el 8 de julio del año 1956, causando un gran pesar entre mucha gente amiga que la estimaba y la admiraba.
Fotos de Amalia Molina

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